Sambastian surge del encuentro entre músicos vascos y brasileños unidos por la samba y por una manera común de vivir la música. En sus conciertos, los músicos se sientan alrededor de una mesa, siguiendo la tradición de la roda, y construyen el directo desde la cercanía y el ritmo compartido.
Las percusiones, la mandolina, la flauta, la guitarra y las voces se entrelazan de forma natural, creando un ambiente donde la música avanza sin prisa y el público se siente parte del momento. El repertorio combina composiciones propias y música popular brasileña, siempre desde una energía abierta y colectiva.
En su primer disco, País Brasco, Sambastian desarrolla esta relación entre Brasil y el País Vasco a partir de composiciones propias y de una versión del tema en euskera Vinicius Lagun, compuesto por Urko en los años 70. La canción es llevada al terreno del samba y cuenta con la participación del propio Urko. El disco toma como referencia a São Sebastião y establece un vínculo simbólico con el sincretismo afrobrasileño.